Los primeros pasos de la Edad Moderna
A través del cine y la literatura
Tres hechos fundamentales marcan el fin de la Edad Media y el comienzo de la modernidad: La invención de la imprenta en 1450, la caída de Constantinopla, es decir, del Imperio Romano de Oriente en 1453, y el descubrimiento de América, liderado por Cristóbal Colón, en 1492. Pero absurdo es pensar que de un día para otro se desvanecían mil años de medioevo en pos de unas ideas que fueron tardando siglos en imponerse. Los cambios fueron lentos y la conquista de América, por tomar un ejemplo, fue producto de una mentalidad básicamente medieval con apenas unos pocos rasgos de un humanismo incipiente. El Renacimiento era un foco aislado en una o dos ciudades italianas y sus efectos tardaron en diseminarse por el resto de Europa. España se convertía en la primera potencia europea y su impronta era más medieval que moderna. El mundo en esa época caminaba despacio, navegaba a vela y las distancias eran infinitas, al igual que las comunicaciones y que el lento fluir del tiempo. Pero poco a poco Europa se fue construyendo, como idea, como civilización, como proyecto, hasta alcanzar una estatura de gigante que contagió al planeta entero, con su ciencia, con su arte, con su filosofía, con una concepción única de un ser humano con plenos derechos y dueño de su destino.
Las artes se sumaron a esta poderosa trasformación, el Renacimiento supuso una vuelta al universo de la antigüedad griega y por consiguiente el ser humano ocupó el centro, desplazando a Dios y poniendo en su lugar la razón, la lógica y el librepensamiento. Científicos, artistas y pensadores se fueron sucediendo y atravesaron el clasicismo, el barroco, el neoclásico, y llegaron al siglo de las luces, al de la ilustración, y recién entonces se consideró que la Edad Media había quedado atrás ¿Pero fue así realmente? ¿Era posible dejar atrás el milenio que había sentado las bases de ese nuevo mundo? El Romanticismo puso en jaque ese progreso y nos recordó que la sinrazón sigue siendo una parte constitutiva del ser humano, y fue así que el siglo diecinueve se debatió entre ese revulsivo romántico y la industrialización y el positivismo que proponían los nuevos tiempos.
En este curso recorreremos esos siglos de historia de la mano de la literatura y del cine. Novelas, cuentos, obras de teatro y películas nos ayudarán a volver sobre esas épocas para intentar comprenderlas mejor pero también para disfrutar de las obras que las reflejaron. De Cervantes y Shakespeare a Flaubert y Dostoievski, de Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci a los impresionistas, De Bach y Vivaldi a Beethoven y Wagner, la historia la escriben los historiadores pero también los artistas, lo que aportan unos se complementa con lo que aportan otros. El deseo de objetividad de los historiadores avanza junto a la sensibilidad de los artistas, y las lecturas que estos últimos hicieron y hacen del pasado nos permiten acercarnos a él a través de esa poderosa herramienta emocional e intelectual que es la estética. En una cultura audiovisual como la nuestra donde la palabra escrita cede terreno frente a las imágenes, ¿no pesa más lo que muestran el cine y la tv que lo que cuentan los libros? ¿O acaso el cine no es el mejor testimonio de lo que fue el siglo veinte? Quizás, en el futuro, la historia se escriba a partir de puros testimonios audiovisuales.
Cronograma de clases:
El fin de la Edad Media y el comienzo de la modernidad. El descubrimiento y la conquista de América ¿La literatura de la época (los diarios de Colón, las cartas de Hernán Cortés, las crónicas de Bartolomé de las Casas, entre otras), nos ayudan a comprenderla o nos despistan? Ridley Scott filma el descubrimiento y Werner Herzog al conquistador Lope de Aguirre. Las lecturas que hacen los directores modela nuestra visión de la historia.
El Renacimiento. La vuelta a la antigüedad griega y romana convive con el cristianismo aunque la iglesia se oponga. Los genios se apoderan de la historia y del arte y construyen sus particulares visiones del mundo poniendo al hombre en el centro del universo y dejando a Dios a un lado. Miguel Ángel, Rafael y Leonardo da Vinci, los Medicis, los Borgia y Maquiavelo, entre otros, alimentan una infinidad de novelas, películas y series. Sus historias mil veces contadas nos permiten reconstruir ese fenómeno que nació en el norte de Italia y que poco a poco fue contagiando al resto de Europa. Las diferentes visiones que dieron el cine y la literatura lo vuelven más complejo y apasionante.
El Barroco, Cervantes y Shakespeare. Sus obras geniales, sus inabarcables influencias y la multitud casi infinita de películas que inspiraron nos ayudan a comprender el siglo de oro español y la Inglaterra isabelina mejor que ningún historiador (y de paso, nos brindan algunos de los más profundos y conmovedores retratos que de los seres humanos se hayan hecho). Y por supuesto la pintura barroca, de Caravaggio a Rembrandt y a Velázquez, se erigen con fuerza arrolladora y demuestran la contundencia que tiene la imagen para reflejar una época.
La Inquisición se obsesiona con una nueva ciencia que propone una mirada diferente sobre el mundo. Galileo y Giordano Bruno, entre otros, son perseguidos y enjuiciados. Hay actas de juicio (de la época) y hay películas (contemporáneas). La reforma protestante, por su lado, se obsesiona con las brujas y las quema a mansalva. Hay literatura y películas de sobra para ilustrar esas ferocidades, y a ellas acudiremos. Lo tenemos todo para analizar ese fenómeno tremendo que fue la Inquisición, aunque sabemos que juzgar el pasado con los ojos del presente tiene sus riesgos.
El siglo de las luces y la Revolución Francesa. La fe en la razón y en el progreso. “Sapere aude” (atrévete a saber), nos sugiere Kant. Los derechos del hombre (y de la mujer), dignifican al ser humano y proveen de ideas infinitas a los novelistas de la época. Stanley Kubrick construye su obra –y su visión del mundo-, a partir de postulados surgidos entonces y Barry Lyndon es una buena prueba de ello. En la vereda de enfrente se encuentra la visión de Sofía Coppola sobre María Antonieta y la Revolución Francesa. La existencia de ambos cineastas no hace más que enriquecer la historia, y nosotros lo agradecemos. Lo de Napoleón es otro cantar, pero nos meteremos con él y también lo cantaremos (hay libros y películas de sobra).
El Romanticismo pone en jaque la idea de razón y de progreso y propone los paisajes oscuros del inconsciente, la noche y la sinrazón. El arte y los artistas como centro de todas las cosas. Beethoven y Wagner llenan el mundo con tormentas y sonidos que reviven a Frankenstein, despiertan al conde Drácula y hacen bailar al jorobado de Victor Hugo. Las alucinaciones de Goya y los cuentos fantásticos de Hoffmann retratan esos años desaforados de locura y exaltaciones. El salto que pega el movimiento a América contagia a más de un apasionado artista local (Sarmiento sabe de lo que hablo).
El siglo diecinueve. El Realismo como respuesta al Romanticismo. La novela de Balzac, Dickens, Flaubert reflejan –o pretenden reflejar-, el mundo que se despliega ante sus ojos. La pregunta es: ¿Lo logra? Las nuevas ideas políticas influyen a los autores rusos: Dostoievski, ente el nihilismo y el socialismo, y Tolstoi, que se debate entre la guerra y la paz. La pintura oscila entre el realismo y el impresionismo, va abriéndole camino a las vanguardias que vendrán en el siglo veinte y ya que están, retratan esos años con miradas opuestas. La fotografía, invención decimonónica, se impone con fuerza exigiendo su lugar en la historia.
La Revolución industrial y el positivismo. La ciencia y los grandes inventos transforman el mundo y modelan las nuevas mentalidades. La literatura policial y de ciencia ficción acompañan con sus creaciones alucinantes y extraordinarias. Poe, Julio Verne, H.G. Wells y Joseph Conrad, entre otros, encabezan la lista. En 1895, en París, nace el cine y con ello el siglo veinte. Nosotros nos detenemos aquí...
El curso es en formato de videoclases. Cada una de ellas tiene una duración de dos horas aproximadamente y consta de una exposición oral, fragmentos y escenas de películas, lecturas de textos e imágenes y fotografías de los temas tratados. Están disponibles en un drive de Google para ser descargadas o vistas de manera online.
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